Crema de lentejas

De repente parecía que el mundo conspiraba en contra de que las legumbres fueran moneda de cambio en casa: I. es alérgico a todas ellas desde pequeño, pero siempre las había cocinado en casa para los niños y para mí. Pero hace un par de semanas, tras un par de sospechosos eventos, le hicimos la prueba a B. y se confirmó: es, como su padre, alérgico a las lentejas. En vez de renunciar por completo a ellas, prefiero hacer menús adaptados y personalizados en casa. Para alguien que no come carne, las legumbres son necesarias, y correctamente combinadas con cereal integral aportan una proteína completa. Así que ya no lo veo como una pérdida: tantas más lentejas para mí (y O.). 

Esta receta la hice un día que -como me viene pasando a menudo últimamente- necesitaba calor y confort. Me dio para cantidad suficiente para comerla tres días seguidos (muy conveniente tenerla en la nevera y sólo recalentarla con arroz integral a la hora de comer) e incluso congelar otra buena ración (algo que no hago casi nunca, ya que prefiero todo fresco). 

Se podría preparar como un potaje, dejando los trozos de verduras y las lentejas enteras, o pasar un poquito, para que quede espeso con tropezones, o hacer una crema o puré. Yo opté por lo segundo; me gusta que tenga consistencia pero -con lo sensible que está mi sistema digestivo este otoño- noto que se digiere mejor hecho puré. 

Crema de lentejas
Ingredientes:
1 taza lentejas verdes o marrones
1 nabo
1 colirave
3 zanahorias
1 puerro
2 cucharadas mugi miso
2 hojas laurel
1 trozo 5 cm. alga kombu
gomasio y aceite de oliva extra virgen, para servir 

Enjuagar las lentejas bajo el grifo. Lavar, pelar y picar todas las verduras y ponerlas en una cacerola grande. Añadir las lentejas, el laurel el alga kombu (previamente remojada durante unos 15 minutos, si no es kombu real) y agua que cubra todo. Llevar a ebullición. Cuando hierva, bajar el fuego al mínimo y tapar. Dejar cocer durante 30 minutos. 
Poner el miso en un bol pequeño y con un cucharón sacar un poco de caldo y echarlo sobre el miso, mezclando bien para disolver. Echar la mezcla a la sopa y remover bien. Probar el punto de sal (si hace falta más, añadir y dejar cocer un par de minutos más.) Apagar el fuego. 
Procesar a gusto: puedes dejarlo así, como un potaje, o procesar un poco pero dejándola grumosa, o procesar bien bien hasta dejar muy cremosa y uniforme, añadiendo un poco de agua si hiciera falta. (Yo opté por lo segundo.)
Servir con unas cucharadas de arroz integral en boles individuales, con un poco de gomasio y un chorrito de aceite de oliva extra virgen por encima. 

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